Detente, sombra de mi amor esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.

Sor Juana Inés De la Cruz.

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El corazón alegre…

Enero es siempre una buena excusa para tomar decisiones. Será quizá porque esta asociado con nuevos comienzos, nuevas metas, nuevos planes, nuevo todo.

Fue así como logré empezar una nueva vida que implicaba botar muchas cosas; unas que dolían más que otras pero puedo afirmar sin titubear que han sido  las mejores decisiones que he tomado.

Las razones las puedo resumir en la respuesta que existe en mi cabeza cada que me preguntan “Te ves muy bien. Que tienes de diferente? Te cambiaste el look?”.

La respuesta política es siempre “hice algunos cambios en mi apariencia… me corté el cabello, estoy haciendo dieta, me compre un closet nuevo… y mil más”; sin embargo, la respuesta más autentica que nace en el fondo de mis entrañas es:

Gracias a Dios tomé la decisión de tirar todo a la mierda.

Empecé por sanarme el corazón, sanarme el alma. Boté o me botó, la persona a quien le rogué tantas veces amor. Me deshice de una relación que claramente no estaba destinada a ser. Dolió, pero nadie quiere mendigar amor. Nadie debería llorar por un amor sin amor.

En seguida decidí que quería verme bien pero desde muy dentro. Bajar 20 libras hasta el momento fue muy adentro en comparación a cambiar toda mi ropa y teñirme el cabello. Decidir a cambiar un estilo de vida partiendo de mi típica mentalidad de reto. (Que por cierto, era el único reto para aquel entonces).

La última arista más grande fue botar un empleo que me hacía sentir cómoda por haber vencido algunos retos pero que martirizaba cuando la monotonía alcanzaba mi día a día. Nadie debería pertenecer a una organización que no da mérito a tu trabajo y nadie debería trabajar con quien no compartes tus principios y tu ética como profesional. Tíralo. Bótalo. Sientes miedo, sientes inestabilidad; pero será siempre el mejor detonante para lograr verdaderos cambios y especialmente, estimulará tu capacidad de buscar soluciones.

Podría sumar varios otros cambios pero que finalmente se resume a que hoy…. me brilla el alma, la sonrisa no me cabe en la cara, me siento fuerte, me siento viva, recobré toda la motivación para empezar un nuevo día y renací en una mentalidad de emprendimiento.

Y como dicen, “El corazón alegre hermosea el rostro”: pues eso, así se resume mi respuesta más sincera a sus cuestionamientos.

Salto de FE

Todo empieza y todo termina e inevitablemente evoluciona.
Esta premisa es siempre el mejor consuelo cuando las situaciones marchan bien o marchan mal. Nace siempre la esperanza de infinitas oportunidades para tomar decisiones que permiten superar los desaciertos para triunfar o fracasar cuando no hemos aprendido la lección. Así, afortunadamente, es la vida.
Visión. Determinación. Fe. Valentía. Coraje. Suena para mi, a esa combinación infalible al éxito en donde buscamos hasta por abajo de las piedras todos los componentes que creemos indispensables para abordar ese nuevo ciclo de inicio-fin.
Estoy agradecida con la vida, por cansarme, aburrirme, estresarme, agobiarme, desesperarme, abrumarme.. porque duele, ahoga y aplasta; por que entre las múltiples experiencias que me tocó vivir en los últimos meses, probé un sinfín de matices buenos y malos que han forjado una nueva yo.
Mi nueva versión dejó en segundo plano al miedo de lo incierto, de lo inseguro, de lo que aún no tiene forma ni mucho menos rumbo.
“Suelta lo que te hiere y ten fe”, sería mi más preciado auto-consejo acompañado de un “sigue buscando lo que te apasiona”. Simplemente renací.
Que sea siempre la plenitud y la evolución nuestros mejores deseos. Porque es solo el amor y la pasión a las personas, a las cosas y nuestro diario vivir, lo único que nos hace humanos que hacen siempre el bien y que están condenados a conseguir siempre gracia ante los ojos de Dios y de los hombres.
Se ha abierto entonces este inmenso caudal de motivación que llegó hasta lo más profundo de mi ser y ha despabilado cada uno de esos detalles que históricamente me han traído alegría. Recordé lo maravilloso de un buen baile en pareja, del placer de agradar a la gente con mi comida, de la satisfacción de echar a andar mis proyectos personales, de probarme que soy capaz de llegar a la meta cuando queda entre ceja y ceja.
Entonces la vida me vuelve a probar que NO hay que tener miedo. Ni un poco. Al final TODO conspira para bien y es solo la fe a que, sin importar si sabes a donde vas, las cosas SIEMPRE obran a nuestro favor.
Suelta lo que te hiere, lo que no te edifica o lo que te detiene…y ten fe a que no hay mejor lugar o situación en la que puedas estar: ESO ES GANAR PARA MI.

Resucita!

Desgarrando de a poco el motor que me ha orientado toda la vida,

con la expectativa en las nubes que todo lo mejor esta por ocurrir

con la confianza plena puesta a quien siquiera comprende lo que eso implica,

el menosprecio, el rechazo y el abandono son cada vez más palpables.
 

Solo quien ha probado el amargo sabor de la derrota, valora lo que tiene a su favor,

no existe fuerza capaz de madurar el pensamiento y que corra a entender tal experiencia,

resta dejar caminar y recorrer, y tropezar y finalmente, vivir.

 
Alborotadas las ganas y muertos los sueños,

enterrada la verborrea con etiqueta de promesas inconclusas,

Los milagros existen y se presentan en forma de vacío en la memoria,

ligereza de pecho y de ausencia de ojeras,

resulta sobrenatural el bálsamo para el alma

 

ÉL se ha manifestado y no existe forma de malentender el mensaje,

se distingue con claridad el camino.

Voy lejana, ligera, lógica.

No me digas nena.

No me digas nena.

Utterly Disclosed

No me digas que soy bonita. No me interesa que te guste mi apariencia. Soy más que mi apariencia. Lo que vale de mí está adentro. Es complejo, rebuscado, confuso y en muchas ocasiones contradictorio.

La llama que enciende mis pasiones tiene sed. Sed de conversaciones intensas, pláticas interesantes, discusiones calurosas y cuestionamientos que me hagan pensar, ahondar más en los misterios de este mundo tan absurdo y esta vida tan valiosa y a la vez tan efímera.

No me invites una copa. Invítame a conocer mundos nuevos, a explorar nuevos horizontes. Invítame a descubrir de lo que somos capaces. Invítame a soñar. No me agarres la cintura. Toma mi mano. Apriétala. Hazme sentir viva. Recuérdame que las manos de los seres humanos son como piezas de un rompecabezas, que embonan, que están hechas apara sostenerse unidas.

No me beses con lujuria. Bésame con pasión, con respeto, con entrega. No…

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