Carta de un hombre

Sublime…

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“Una pasión es una pasión”- El Secreto de Sus Ojos

Un extracto de uno de los mejores filmes argentinos que he visto: EL SECRETO DE SUS OJOS.

¡Una pasión es una pasión”

–Vámonos.
–No. No paré de pensar un segundo.La cabeza me explota, Benjamín. Yo me puse a preguntar. ¿Cómo es posible que no  podamos encontrar a este tipo? Siempre se nos hace humo. ¿Dónde está? Y se me ocurrió pensar en los tipos, pero en todos los tipos, no en este tipo en especial, sino…
–”Los tipos”, sí.
–Eh, ahí está. En “el Tipo”… El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto, pero hay una cosa que no puede cambiar, ni él, ni vos, ni yo, nadie. Mirame a mí. Soy un tipo jóven, tengo un buen laburo, una mina que me quiere y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como este. Más de una vez me dijiste: “¿Por qué estás ahí, Pablo? ¿Qué hacés ahí?” ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? Porque me apasiona. Me gusta venir acá, ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas. Me gusta. Y vos lo mismo, Benjamín. Vos no podés, no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene… Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita.Debe tener más de 37 revistas de trajes de novia arriba del escritorio. Se comprometió con fiesta y todo, pero vos… seguís esperando el milagro, Benjamín. ¿Por qué? Vení.
–¿Escribano, qué es Racing para usted?
–Una pasión, querido.
–¿Aunque hace nueve años que no sale campeón?
–Una pasión es una pasión.
¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Bejamín: no puede cambiar… ¡de pasión!

 

 

 

Yo canto lo que…

Yo canto lo que tú amabas – Gabriela Mistral

Yo canto lo que tú amabas, vida mía, 
por si te acercas y escuchas, vida mía, 
por si te acuerdas del mundo que viviste, 
al atardecer yo canto, sombra mía. 

Yo no quiero enmudecer, vida mía. 
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías? 
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía? 

Soy la misma que fue tuya, vida mía. 
Ni lenta ni trascordada ni perdida. 
Acude al anochecer, vida mía; 
ven recordando un canto, vida mía, 
si la canción reconoces de aprendida 
y si mi nombre recuerdas todavía. 

Te espero sin plazo ni tiempo. 
No temas noche, neblina ni aguacero. 
Acude con sendero o sin sendero. 
Llámame a donde tú eres, alma mía, 
y marcha recto hacia mí, compañero.

Enjaulada en el miedo

ImageArranca un nuevo día y una vez más quiero correr a los brazos de mama a que me regale un hálito de esperanza y llorar como niña desconsolada. ¿Desde hace cuánto mi felicidad se ha visto comprometida por esta fachada del miedo? Estos días se han vuelto inútiles e improductivos desde que ilusamente admiro el panorama de la vida a media noche.

¿Donde se escondió el reto del día a día? ¿Donde está la ilusión de un logro? la pobreza ha consumido mi mente, la ha vuelto miserable e insoportable; menos sonrisas y más marcas en la piel, el pecho pesa demasiado y la cabeza esta a punto de alcanzar el piso.
El tiempo es cada vez mi peor enemigo entre tantas holguras donde cabe basura. ¡Oh caudaloso río del tiempo! eres riqueza y lamento que te vayas a la historia, al olvido sin poder retenerte y la conciencia recuerda cada doloroso segundo perdido.

Esta fatalista crisis existencial tan presente de sol a sol, ¡cuanto te aborrezco! El bolso del provecho de los días esta cada vez más vacío y mi jaula queda pequeña, muy pequeña. Ya no alcanza ni para acomodar los dedos de los pies, y he aquí anclada al maldito miedo que me ha robado las alas en mi propia cara.

No encuentro el alfiler para reventar esta maldita burbuja que me ha apartado de la efímera felicidad. ¿Hasta cuando inventaré tantas excusas que han atentando severamente contra mi felicidad? ¡Estúpida! Que alguien me despierte de esta pesadilla.

Un soplo de esperanza,
un empujón al acantilado,
una nueva fuente de valor,
una nueva actitud determinante,
o un milagro celestial.
Tal vez algo de eso.

El llanto de la lluvia

lviVengo directo de presenciar el llanto de la lluvia y quiero contarles en primicia lo que cantan sus atribulados pensamientos. Las extensiones que la acontecen son tan largas en donde habitan tantas personas que tan siquiera notaron lo estrepitoso de su llanto, así que rápidamente notó mis intenciones de ser su confidente.

Ha llegado su época. Ha llegado su momento en que necesita liberarse del cielo porque ha pasado preparando su espectáculo en las confortables nubes y hoy por hoy, la comodidad  le causa tedio. La lluvia llegó a su límite y está a punto de volverse tornado en su desesperada estadía. Necesita ejecutar su tan anhelada actuación en tierras ajenas.

En repetidas ocasiones tocó la puerta del sol por las noches para descargar su pesar y encontró al sol en su máximo esplendor, no apto para regalarle una sonrisa de esperanza y consuelo porque no entiende su malestar. Y es que la lluvia me confesó que lo extraña con ansias locas, porque después de todo, son complemento, solo que ahora a la distancia.

Sin más que hacer y en lo efímero de su soledad, la lluvia llego a su más mínima partícula para recordar de que está hecha y con firmeza remontar el más preciado de sus espectáculos en compañía de los que, con su voluntad, la admiran, la aplauden y la quieren con calidad.

La lluvia está a punto de brillar entre el cielo nublado porque así lo ha decidido, así que déjense consentir amigos por esta actuación que viene preparada con esmero y con fuerza.

Suspiros, sueños y ganas.

Llegaste y estuve ahí, quieta, callada, apaciguada, con un temple que no insinuaba nada. La sobriedad en demasía confirmaban la cúspide de tranquilidad de mis momentos, la paz mental y la apertura de todos mis sentidos.

Llegaste y no esperaba tu visita, no esperaba tu estadía. Llegaste como llega la luna en el tiempo exacto a encontrase linealmente con el sol para fundirse en eclipse.

Llegaste aseverando lo inesperado. Aseverando lo casi inconcebible, aseverando sin titubear, sin parpadear, casi como si ya hubieses vivido el momento 10 veces antes. Te asomaste con la meta en mente y la estrategia firme. Me sorprendiste.

Llegaste y contagiaste de simpatía las incesantes ganas de anhelar todo contigo. Todo. Los sueños andan descontrolados disfrutando que no tienen límite de tiempo y los miedos son latentes cuando se roban las llaves de las puertas del corazón que se abren de par en par ahora que te alojas profundo. Las intenciones viven sin frenos de quedarme contigo y la voluntad del alma es cada vez más fuerte.

Llegaste y con toda libertad puedes quedarte para que con tu sola presencia, le des más brillo a estos días venideros. Te invito a que te quedes a seguir pintando los cielos a suspiros, a sueños y ganas.

 drms