Suspiros, sueños y ganas.

Llegaste y estuve ahí, quieta, callada, apaciguada, con un temple que no insinuaba nada. La sobriedad en demasía confirmaban la cúspide de tranquilidad de mis momentos, la paz mental y la apertura de todos mis sentidos.

Llegaste y no esperaba tu visita, no esperaba tu estadía. Llegaste como llega la luna en el tiempo exacto a encontrase linealmente con el sol para fundirse en eclipse.

Llegaste aseverando lo inesperado. Aseverando lo casi inconcebible, aseverando sin titubear, sin parpadear, casi como si ya hubieses vivido el momento 10 veces antes. Te asomaste con la meta en mente y la estrategia firme. Me sorprendiste.

Llegaste y contagiaste de simpatía las incesantes ganas de anhelar todo contigo. Todo. Los sueños andan descontrolados disfrutando que no tienen límite de tiempo y los miedos son latentes cuando se roban las llaves de las puertas del corazón que se abren de par en par ahora que te alojas profundo. Las intenciones viven sin frenos de quedarme contigo y la voluntad del alma es cada vez más fuerte.

Llegaste y con toda libertad puedes quedarte para que con tu sola presencia, le des más brillo a estos días venideros. Te invito a que te quedes a seguir pintando los cielos a suspiros, a sueños y ganas.

 drms

Con las alas abiertas.

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Quiero degustar la ternura de tu presencia y la dulzura de tus palabras que me besan el alma. Anhelo contemplar tu sonrisa que combina con la auténtica mirada que arrojan tus ojos que provocan que estos retardados suspiros delaten mis ganas y mis fuerzas de quererte bien, quererte en libertad.

 

Quiero quererte con las alas abiertas, admirando tu individualidad y la simpatía de tu actitud independiente que denotan y prometen que me amarán con los ojos cerrados y aún lejos de mí. Estoy ansiosa de saberme libre entre tus brazos porque la confianza así nos recompensará.

 

Quiero quererte libre. Liberarte de mi sobrecargada vida que confiesa que soy responsable de mí y de mi estabilidad como persona.

Quiero quererte sin relojes que forman cadenas, sin lugares ni horarios. Quererte con la libertad de tu tiempo y de mi tiempo, de tu espacio y de mi espacio. Quiero quererte sin ataduras de pensamiento que puedan, abusivamente, atreverse a imitar el tuyo para intentar complacerte. En cambio deseo libres nuestros pensamientos porque me cautivan; porque fueron el inicializador y el método de atracción de esta aventura que hoy convivimos de la mano.

 

Quiero quererte con las alas abiertas para que entres y salgas. Que salgas cuando reconozcas el momento en que compartamos la convicción de que aunque salgas, seguirás adentro. Muy adentro, muy profundo, muy intenso. Eres libre, te quiero libre.

 

Y no malinterpretes mi sentido de libertad cuando quiero quererte sin taparme los ojos para deleitarme de nuestros alrededores, porque puedes tener la convicción que mi mente, mis fuerzas y mis ganas son para nosotros.

 

Amarte en libertad implica aceptarte diferente a mí y respetar tus derechos. Insisto en que quiero quererte sin aferrarnos sino amar y valorar nuestra individualidad.

 

Quiero quererte, déjame quererte.

 

Déjame quererte con las alas abiertas para volar lejos y a tu lado. Déjame quererte a mi manera: libre. Déjame consentirte con este privilegio para conservar por siempre nuestra esencia.