¿Cual es tu medida?

Muchas nos esforzamos por las medidas perfectas; algunas otras se sacrifican con dietas para lograr cuerpos estilizados.
Horas de gimnasio para lograr los 60 de cintura, un 90 de buena pompa y suculentas caderas y otros 90 que bendicen con un cuerpo de reloj de arena.
Medidas que dictan la belleza física que muchos y muchas, disfrutan y presumen pero que también reducen otros valiosos atributos.

¿Cuanto mide el perímetro que dibuja tu sonrisa? Esa que irradia con todo su esplendor cuando te sobrepones a las adversidades o esa que no debes esconder en los peores momentos. Esa que a veces reluce para la mejor fotografía.

 

¿Cuanto mide el alto de tu autoestima? Esa que debes cargar como mejor accesorio para hacerse notar al igual que el escandaloso sonido de tus tacones.

 

¿Cuanto mide tu sentido común? Esa sencillez de pensamiento que debes aplicar para resolver hasta el mas complejo de tus problemas.

 

¿Cuanto mide tu humildad? Ese accesorio con el que caminas decentemente con la frente en alto como en la mejor pasarela, reconociendo que podes caerte o la que te da la libertad para aceptar que ignoras gotas de sabiduría.

 

¿Cuanto mide la profundidad de tu actitud? Esa que automáticamente te regala belleza, te regala la firmeza en tus pasos y te regala una postura diariamente para sobrellevar lo que se venga.

 

¿Cuanto mide tu cerebro? Ese órgano maravilloso que debes ejercitar para no morir en vida. Ese que permite desarrollar el intelecto y te da de las mejores libertades: Pensar!

 

¿Cuales de todas tus medidas sobresalen para demostrar tus mejores atributos, en una instantánea fotografía, en una rutinaria pasarela o en una perecedera vida?

 

Exquisito es disfrutar la belleza física, es pan para la vista; pero que cautivante es ver, volverse adicto a una personalidad sobresaliente y admirar la calidad humana e intelecto de hombres y mujeres.

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La inevitable Guerra interna.

A: ¿Y vos, que te crees diciéndome que hacer?.

B: ¿Como crees que voy a poder dejarte en paz si nada de lo que decís hace sentido para mi? ¿Como te vas a arriesgar solo porque crees necesitar algo? Creeme cuando te digo que 2×2=4 o que 5+5=10. Nada de esto falla. ¡Puedo comprobarlo!

A: ¿Y vos, parece que no sabés del equilibrio en la vida, sos tan determinante como el blanco o el negro y cansás, aburrís y abrumás!. Aprende que hay grises. No te olvides de tu difusa perspectiva.

B: ¡No vengás con excusas estúpidas!. Todo lo que vos decís debería tener un argumento, una justificación lógica. ¿Para quién? Para vos y para mi.

A: Sabe que soy lo mas puro de tus mas íntimos deseos y necesidades. Solo se lo digo al subconsciente aunque a vos no te guste.

B: ¡Sos tan irremediablemente compulsivo! ¡No te soporto más!.

¿Que brotó primero, el pensamiento o el deseo?, ¿Quién será el mediador de quién?.
Reconfortante es lograr con facilidad la intersección de criterios, el consenso entre ambos y formular tu directriz.

Y para vos, ¿Como funciona esto?.

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Adiós monotonía.


Mi entorno: que para esta reflexión parece haber posado para la mejor foto. Un lugar donde no alcanzo a ver nada por la neblina en pleno verano, una cercana pileta completamente sucia, muchas parejas que aparentan una relación ilegitima, un café caliente y un postre, que en días como hoy, me doy la libertad de olvidarme de la dieta. El día y yo decidimos vestirnos diferente.

Independientemente de nuestra profesión, trabajo o estilo de vida, no estamos exentos de la rutina. pues es el algoritmo de vida que esta bajo nuestro control diario y nos permite desenvolvernos en los tiempos justos a todas nuestras tareas diarias; pero, a mayor cantidad de repeticiones, es natural percibir el aburrimiento.

La monotonía, ese estado recurrente en el ciclo de la vida. ¿Como mantenernos motivados para lograr una estrategia para sobrellevarla cuando la vemos venir?

Personalmente y a diferencia de muchos, veo a la monotonía como un estado transitorio (tan de larga o corta duración como lo permitamos) y no como un indicativo constante de disgusto o insatisfacción de las cosas. La  entrometida monotonía, por nuestro propio descuido, acarrea con desanimo, desinterés, agobio, mal genio y naturalmente nos mueve negativamente el mundo.

Hasta ayer todo empezaba con una maldición al despertador por anunciarme que arrancó el día, un grito al espejo de “Hoy no quiero nada”, repulsión al olor del desayuno porque es el mismo de siempre, ojos cansados y casi cerrados de desanimo, apatía e impaciencia en el trafico, una dosis de mal genio en mi trabajo, desinterés en las charlas casuales con cualquier persona, e indiferencia en la Universidad.

Pensar en hacer las cosas de diferente forma, podrían en gran manera, evitar descontentos y repulsión en hijos que evitan salir de paseo con sus padres, esposas que predicen la hora de llegada de sus esposos, novios que acarrean con el mismo plan de visita a sus novias, entre otros.

La frescura que provoca la diversidad de actividad en el momento inesperado, reactivan los sentidos y le cambian de sabor a todos y cada uno de los instantes del día volviéndola mas excitante del que la vive.

Hoy me propongo colgarme la sonrisa en los aretes, tomar un desayuno diferente, conducir a mi trabajo por un atajo desconocido, conversar con un extraño, enviarle un mensaje a un viejo amigo y desviarme de mi casa a un parque como este; este que visito por primera vez y me recibe con vientos alentadores, con brisa de verano que me permite ver el color del cielo diferente.

Atreverse. Atreverse a intentarlo. Atreverse a aprender una disciplina diferente, un nuevo idioma. Nuestra mente es demasiado noble para entretenerla. Y el potencial de nuestra creatividad es amplio para renovar nuestras relaciones interpersonales.

La monotonía cede ante una actitud emprendedora y proactiva; y se empieza por una decisión a un cambio. Una simple idea puesta en marcha.

No se pretende un post motivador; es una humilde opinión de alguien que busca una bocanada de aire fresco para los próximos días, semanas o meses.

Exagerar la imaginación par inventar estrategias y hacerle frente al recurrente e inevitable estado de monótono. .

A renovarse se ha dicho!.