Nos declaramos la guerra.

Hace mas de 3 mese que explotó la primera bomba en el jardín trasero y tal parece que la bandera blanca quedará encajonada, porque desde aquel día, las puertas suenan cada vez mas fuerte, los platos y floreros son cada vez menos y las llegadas a casa son cada vez mas tarde.

 

Tu al norte y yo al sur, caminando hacia el centro, a ese punto de encuentro planeando la estrategia para seguir o parar dignamente con este lío; mientras el silencio se ríe en casa sarcásticamente.

 

300 mensajes con este inútil telégrafo y tu… Tu sin saber interpretar morse. Y yo, sin saber decifrar tus señales de humo.

 

Hoy podría preparar tu platillo favorito decorado con arsénico, o quizá, prepárarte la tina con un poco de acido, pero desde que te di el si, mi única arma se convirtió en la indiferencia; esa que por el momento ya no se si es mas mortal que todo lo demás.

 

Mi espalda jamás había observado y memorizado por tanto tiempo la forma de la tuya en esta cama tan fría, ni la almohada se había tragado tan seguido los buenos días.
Dormir se ha vuelto imposible desde que no puedo quitarme este casco de guerra para no herirme con la ausencia de tu afecto.

Nos declaramos la guerra y este campo de batalla quedo devastado, solo basta una brújula para llegar a la puerta de salida y una navaja para defenderme de tus crudas palabras.

 

Nos declaramos la guerra y tal parece que este anillo de compromiso regresara al frac de donde salió alguna vez.

 

La reconciliación le llega a los países que, que se yo, no se cuando, no se como ni por que; pero a los que se mantienen en pie aun con tanta sangre después del consenso.

 

La reconciliación se quedo dormida y nunca llego para verme empacar las maletas, nunca llego para provocarle detenerme con una dosis de disposición, y en cambio, tomo su lugar el destino para susurrarme al oído que estaba en el lugar incorrecto.

El destino me recordó que no podré pegar los platos rotos, que tampoco lograre recuperar la sumatoria de minutos de su ausencia huyéndole a esta guerra y que, ese sonido del ultimo portazo era tan estruendoso como la falta de valor y humildad para sacar la bandera blanca.

 

Nos declaramos la guerra, coincidentemente y causalmente, para descubrir nuestros caminos.

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Caminos al gusto del cliente

Caminos sobre nubes,

Ojos cerrados,

No hay obstáculos,

Conciencia no estorba,

La culpa no te alcanza,

Moral en orden,

Coraje sobrepasa al miedo,

Riesgos controlados,

Convicción de la dirección correcta al 100%,

Travesía inigualable,

y seguís cómodamente caminando..

 

Caminos empedrados y extensos,

Ojos cerrados,

Curvas peligrosas,

Caídas imprevistas,

Rodillas lastimadas,

Temor germinado,

El instinto prevalece,

Tu  intuición es ignorada,

Tu intuición te retiene,

Conciencia incomoda,

Convicción de la dirección correcta al 100%,

Un verdadero reto,

Y seguís caminando…

 

Caminos empantanados,

Ojos abiertos,

Rodillas con sangre,

Pies cansados,

Caídas peligrosas,

Agotamiento evidente,

Lagrimas en los ojos,

Atención puesta en la intuición,

Temor instalado,

Convicción de la dirección correcta al 100%,

Caes y ya no te quedan fuerzas para levantarte,

Aceptas la derrota y cesas tu camino.

 

Aún en la adversidad, la convicción ni el impulso cesan; rasguños y golpes en un camino extenso que termina cuando acaban las fuerzas, las ganas y cuando a obedecer esa vocecita interna que siempre te alerta; pero el miedo, el miedo que echa raíz, se instala, no te permite volver a cerrar los ojos y se come la esperanza y la credibilidad de algo que concebías como algo certero….. Buscas otro camino.

 

Caminos cortos,

Ojos abiertos,

No hay obstáculos,

El riesgo es inherente pero realmente ya no  importa,

Cambio de dirección cuando se necesario,

La moral te tiene una pistola en la cabeza,

La conciencia no duerme tranquila,

Extrañas el desafío de viejos caminos,

Convicción de la dirección correcta al 0%,

Agotamiento que se resuelve renunciando,

El aburrimiento se avecina inmediatamente,

Las caídas no existen,

L a esperanza es pobre,

Las ganas desaparecen fácilmente,

La diversión dura poco,

Y caminas… caminas a la deriva, fingiendo divertirte un poco.

 

Caminos simples, cortos, de la longevidad de la atención que provoca una experiencia sin objetivo.

Una experiencia que te ubica en un punto donde no sabes donde estas, ni sabes a dónde vas.

Caminos que podrían crear costumbre y ¿qué haces cuando  estos caminos fáciles e insípidos se conciben como una ruta normal que no demanda ni una gota de esfuerzo?

O ¿qué haces cuando no alcanzas a diferenciar entre el camino difícil pero desafiante del corto pero patético?

Caminos al gusto del cliente…