Amargo, amargo, amargo…

Y este primer post va por uno de los tragos mas amargos de mi corta vida, una de las desilusiones mas grandes y uno de los fracasos mas arrolladores. Un tanto pesimista para muchos, pero es el sentir con mayor sentido (valga la redundancia), para estos días.

Siempre he creído que todo tiene muy poco sentido cuando no se da uno al 100 en todas las cosas, si no se hacen de corazon y si no se hacen con pasión; todo parece bien inclusive hasta el momento de las caídas, las inevitables caídas que dejan este sabor tan amargo que hoy siento.

Las caidas y su causalidad, que para este momento sigo sin entender, pero sin lugar a dudas me genera una especie de consuelo saber que nada pasa sino para algo mejor.

Para este instante, cada recuerdo es veneno para el alma, cada pensamiento es toxico, cada acercamiento hacia la fuente de mi desengaño es un recuerdo a la traición y peor aun, la mezcla de esto es un adiccion que han degradado mi ser, han corrompido mi inocencia, han despertado furia. Una verdadera fuente a la auto-destrucción.

La espera. La que parece eterna cuando quedas de rodillas y llegas hasta esperar tendida y cansada; una espera que se vuelve absurda en que al momento de despertar aparece esa llama de rabia que se apodera y pide a gritos que todos aquello que sea de su autoría quede fuera de mi vida.

Han sido 2 largos, desgastantes y agoviadores años que me contuve a cerrarle la puerta a la esperanza, y es justo ahora donde alcanzo ese pico de la parábola, presintiendo ese deseado punto de inflexion que devuelven una gota de confianza y esperanza a los vientos a favor.

Tanto tiempo, que aun no siendo la dueña de el, me parece perdido, y no por haber dejado de hacer cosas, sino porque cada segundo me garantice un corazón mas duro, por mi falta de lealtad a mi misma.

Los ojos parecen haber sido limpiados de una gigante capa de polvo, y me parece un mundo desconocido y tan irreal que desconciertan pero empiezas a percibir cambios.

El arrepentimiento no tiene cabida en mí, porque después de todo, ha sido una de las mejores experiencias hasta el momento.

Esta sigue siendo una lucha en el que, para cuando me regrese la libertad, mi corazón estará rebosante de felicidad y ansioso por otra experiencia terriblemente intensa.

No me canso de aprender.

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